CUIDADO, PROCESIONARIA

Cuando va terminando el frío y se acerca la primavera es el momento en el que hay que estar alerta  para que nuestros canes no se acerquen a estas orugas,  verdaderamente peligrosas, hablamos de la procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa),  una oruga muy peligrosa para nuestros perros, ya que el simple contacto con ella puede provocar una urgencia veterinaria.

Producen urticarias y alergias en personas y en animales y en los casos más graves, cuando hablamos de la ingestión del insecto o del contacto directo con las mucosas, podemos estar ante un cuadro severo, que puede llegar a causar el fallecimiento del animal.

 

Cada oruga dispone a lo largo de su cuerpo de unos 500.000 pelos o tricomas especiales que asemejan morfológicamente a pequeños dardos o flechas envenenados. Su pequeño tamaño y el hecho de que puedan desprenderse con facilidad implica un riesgo importante de urticaria no sólo por contacto directo sino también vía aérea a través del efecto de corrientes de viento. 

El contacto de los dardos con los humanos y/o mascotas suele desencadenar reacciones cutáneas locales más o menos llamativas, aunque también pueden dar problemas oculares, bronquiales e incluso anafilaxia severa.

En teoría, hay que tener cuidado entre febrero y abril pero lo cierto es que debido al cambio climático la época de procesionaria se va ampliando en el tiempo, cada vez aparecen antes, incluso en diciembre. Y cada vez están en más lugares, es fácil verlas en los parques y jardines de muchas ciudades.

 

El ciclo de vida de la oruga procesionaria

Para comprender en qué momento es más peligrosa la oruga procesionaria para los perros, debemos prestar atención a su ciclo biológico, el cual te detallaremos a continuación:

 

Durante los meses de marzo y abril, las orugas procesionarias descienden de los nidos, situados en las copas de los árboles, formando una  procesión liderada por una hembra.

Es precisamente en este momento cuando las orugas se tornan más peligrosas, pues son capaces de proyectar al aire pelos urticantes si se sienten amenazadas.

Una vez llegan al suelo, las orugas se entierran para protegerse y convertirse en crisálidas, las cuales eclosionarán hasta transformarse en mariposas, alrededor de los meses de mayo y junio. Es entonces cuando se produce el apareamiento y la puesta de huevos en los pinos, durante el verano.

Efectos de la oruga procesionaria en perros

Las orugas procesionarias poseen pelos urticantes en la parte superior de su cuerpo, que son capaces de proyectar al aire cuando se sienten amenazadas. Estos pelos se asemejan a las púas de algunas plantas, por su rigidez, y una vez se clavan en el individuo liberan una sustancia tóxica.

 

La toxina de la oruga procesionaria es especialmente fuerte, pues causa irritación grave e inflamación. Si entra en contacto con las mucosas o con la lengua, la intoxicación puede causar heridas que son susceptibles de necrosarse, es decir, causar la muerte de las células que forman ese tejido, aunque también puede provocar un bloqueo de las vías respiratorias, agravando así el cuadro clínico.

Síntomas por el contacto de la oruga procesionaria en perros

Si hemos detectado la presencia de la oruga procesionaria en nuestro jardín o en los alrededores, será imprescindible tomar ciertas precauciones siempre que salgamos a pasear y reconocer algunas de las señales que indican una posible intoxicación en nuestro can.

Los síntomas de la oruga procesionaria en perros son:

  • Hipersalivación
  • Inflamación de la piel
  • Reacción alérgica
  • Irritación de la piel
  • Ampollas
  • Úlceras
  • Inflamación de la lengua
  • Lengua roja, amoratada o negra
  • Malestar general
  • Nerviosismo
  • Rascado excesivo
  • Problemas al respirar

¿Qué podemos hacer entonces si nuestro perro ha olido una oruga?

O mucho peor, ¿qué pasa si un perro se come una oruga procesionaria?

A continuación te damos las claves para una correcta actuación de primeros auxilios y, pero no olvides que no sustituye en ningún caso la atención médica necesaria, por lo que si has observado los síntomas mencionados te aconsejamos acudir a nuestra clínica urgentemente.

¿Qué hacer si tu perro toca o come una procesionaria?

  1. Sin utilizar las manos, siempre con el uso de guantes o pinzas, retiraremos con cuidado la oruga procesionaria o las vellosidades que hayan podido permanecer en el pelaje de nuestro perro.
  2. Lavaremos con abundante agua fresca y limpia la zona afectada.
  3. Evitaremos frotar, manipular o hacer presión en las posibles heridas, pues podríamos provocar que los pelos urticantes liberaran más sustancias tóxicas en el organismo de nuestro can.
  4. Acudiremos de inmediato a un centro veterinario.

¿Es posible prevenir el contacto con la oruga procesionaria?

El cambio climático influye directamente en el ciclo biológico de las orugas procesionarias, por ese motivo, el aumento de las temperaturas provoca que lleven a cabo un comportamiento activo, lejos de las colonias, más tiempo del habitual, lo que supone un riesgo grave de intoxicación para nuestros animales.

Para prevenir el contacto o la inhalación de la oruga procesionaria debemos supervisar regularmente los árboles de nuestro jardín, pueblo o ciudad para detectar de forma pronta la presencia de nidos. En el caso de localizarlos en nuestro jardín, contactaremos directamente con un profesional fitosanitario, pero si las observamos en un espacio público nos pondremos en contacto con nuestro ayuntamiento.

Como propietarios, nosotros debemos mantenernos alerta durante los paseos, especialmente en la primavera y el verano.