La coprofagia es el nombre técnico que define el consumo de heces o excrementos. Aunque a nosotros nos resulte desagradable, no es que los perros sean “guarros”, sino que se trata de una conducta relativamente frecuente y, en muchos casos, normal.
Es especialmente común en perros cachorros, y en la mayoría de ellos desaparece por sí sola a medida que crecen.
¿Es normal que un perro coma heces?
Sí, en muchos casos lo es.
La coprofagia suele aparecer durante el crecimiento y no siempre indica un problema de salud. Sin embargo, cuando el comportamiento se mantiene en el tiempo o aparece de forma repentina en un perro adulto, conviene valorar las posibles causas.
Principales causas de la coprofagia en perros
Las razones por las que un perro puede comer heces son variadas y, a menudo, se combinan entre sí.
🔹 Causas de comportamiento
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Llamar la atención del humano, aunque sea una atención negativa
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Estrés o ansiedad
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Aburrimiento o falta de estimulación
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Evitar ser reñido, por ejemplo, eliminando las heces antes de que el propietario las vea
Cuando la causa es el gusto o el hábito
Si descartamos los factores anteriores, hay una razón muy sencilla (aunque nos cueste aceptarla):
👉 Puede que simplemente le gusten las heces o se haya habituado a comerlas.
El perro es un animal carroñero por naturaleza, y cualquier materia orgánica con olor intenso y restos sin digerir puede resultarle atractiva:
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Heces de otros perros
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De gatos
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De aves
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Incluso humanas
Puede parecernos desagradable, pero forma parte de su comportamiento natural.
Relación entre la coprofagia y la alimentación
Este comportamiento es más frecuente en perros que consumen dietas muy grasas o poco digestibles.
Cuando el alimento no se aprovecha bien:
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Las heces contienen más grasa y nutrientes
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Resultan más olorosas y atractivas
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Aumenta la probabilidad de que el perro las ingiera
Por eso, en muchos casos, revisar la alimentación es un paso clave para mejorar el problema.
Nuestro consejo
La coprofagia no suele ser grave, pero tampoco debe ignorarse si:
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Aparece de repente en un perro adulto
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Se mantiene en el tiempo
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Va acompañada de otros síntomas digestivos o de comportamiento
En estos casos, es importante valorar:
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La dieta
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El estado de salud digestiva
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El entorno y el nivel de estrés del perro
Si tienes dudas, consúltanos. En nuestra clínica veterinaria valoramos cada caso de forma individual y te ayudamos a identificar la causa y la mejor forma de manejar este comportamiento.
